miércoles, 24 de junio de 2015

De can Cortada a can Quintana passant per l'antic cementiri d`Horta.

Dentro del ciclo de rutas, vinculadas al mundo rural y las masías, para conocer una parte muy importante de la vida de los habitantes de la antigua villa de Horta, el domingo 21 de junio se celebró la segunda de las tres rutas previstas para este año 2015.


El paseo guiado por los componentes de El Pou comenzó en la iglesia de Horta y transcurrió por una de las zonas que concentra algunas de las construcciones más interesantes de Horta, con presencia de torres modernistas, allí donde se estableció una de las primeras colonias de veraneo (la rambla Cortada, hoy de Campoamor). Subir esta calle en dirección a la sierra de Collserola es como retroceder en el tiempo. 


 A banda y banda de la calle se suceden una tras otra las casas y mansiones que los barceloneses construyeron como segunda residencia en busca de un ambiente más sano, con aíre puro y agua saludable. Con el tiempo muchos de ellos se establecieron aquí definitivamente.


Al final de la calle se encuentra la cruz de término. Este no es su emplazamiento original y tampoco se podría señalar el anterior puesto que ha quedado unos metros bajo tierra con las obras que se realizaron en su momento para enlazar un vial con la Ronda de Dalt, así como los restos de una villa romana que hoy permanecen ocultos bajo un recién sembrado manto de verde césped. 


En cambio si quedan algunos restos de la antigua iglesia, varias veces quemada y por último desaparecida junto a su torre medieval. Los restos son visibles desde la calle Rembrant, están pegados a la pared del frontón del tenis Horta. Los vestigios están olvidados por todas las instituciones, tras una triste pared de ladrillos, sin una triste placa que recuerde que allí estuvo la capilla de los señores de can Cortada y la primera iglesia parroquial del pueblo de Horta. 


Tras observar la finca de can Marcet caminamos unos pasos para visitar el interior de Can Cortada, masía del siglo XI, cuyos orígenes se remontan a la villa romana sobre la que los señores Horta edificaron una fortificación. Durante el siglo XV la torre se transformó en una masía y en el 1711 la propiedad fue adquirida por el general Joan Cortada, quien dio nombre a la actual masía. 




Entrar en su interior es toda una experiencia. En la actualidad la ocupa un restaurante que, con muy buen criterio, los responsables han sabido adaptar su uso manteniendo los elementos arquitectónicos más importantes que dan su identidad a la masía. 


De aquí cruzamos la Ronda de Dalt, con la esperanza de que algún día sea cubierta para recuperar el camino natural con la montaña, y nos dirigimos al cementiri d`Horta. 


El recinto tiene unas dimensiones modesta de hecho es el más pequeño de Barcelona pero, a pesar de su tamaño alberga mucha historia, alguna escultura relevante y sepulturas importantes. Muchos de los señores que construyeron sus impresionantes torres mandaron edificar aquí su última y definitiva residencia dejando en sus tumbas la firma algunos notables arquitectos. 


Antes de abandonar el cementerio Pep Nicolau, mienbro del grupo de Facebook "Cementiris de Catalunya", explicó la labor realizada en compañía de Juanjo Macías. La actuación, totalmente altruista, ha consistido en la recuperación de elementos escultóricos de algunas sepulturas. Uno de ellos realmente complicado de restaurar y colocar en su lugar original, se trata de una cruz, que por su peso se requirió la ayuda de una grúa cedida por CBSA.


Dejamos el cementerio a la falda de Collserola, con la satisfacción de haber tutelado por primera vez una visita en un recinto histórico hasta ahora poco conocido y la expectativa de que un día las administraciones competentes lo pongan en valor como patrimonio histórico-cultural del Distrito de Horta-Guinardó. 

A lo lejos se ve el horizonte del mar. Retrocediendo unos atrás en el tiempo: desde aquí se divisaba una parte del Pla de Barcelona, las masías con sus campos de cultivo y la población de Sant Andreu con su cementerio.


La ruta sigue por el antiguo “camí vell de Sant Iscle” hoy passeig Universal y más abajo passeig d`Urrutia. Y, mientras terminamos de asimilar que antes de desaparecer totalmente allí estaba la masía de can Quintana en lo que antiguamente fue el Torrent de Can Quintana, nos sorprende la visión de un acueducto que se incrusta literalmente en una casa para desaparecer por completo. 

Al menos este tramo de la conducción de agua sigue haciendo su función como se puede observar por la tubería que hay en su interior.  Y de acueducto a acueducto y tiro porque me toca: llegamos al Parc Central de Nou Barris.


A mediados del siglo XX, Barcelona y sus alrededores se abastecían exclusivamente con aguas subterráneas, mayoritariamente de los pozos situados en el Llobregat y el Besòs y, en menor medida, de antiguas captaciones en galería de Dosrius y del Vallès que llegaban a Barcelona mediante sendos acueductos. 


A finales del siglo XIX, fue construida una conducción de agua que provenía desde Dosrius, en la vecina comarca del Maresme, y recorría más de 40 kms. Esta obra fue la primera conducción moderna de agua que tuvo Barcelona. El proyecto fue iniciado por la sociedad "Palau, García i Companyia", pero la falta de capitales supuso su adquisición final por parte de la "Compagnie des Eaux de Barcelone" (Compañía de Aguas de Barcelona), constituida en Lieja en 1867.

Foto del año 1957

El agua es el elemento que fluye por todo el Parque Central en su parte que hace límite con Horta, brotando con fuerza de altísimos surtidores en forma de manantiales gigantes. El acueducto de Dosrius y el Parque Central se ha convertido en uno de los símbolos de esta zona de Barcelona. 


Agradecimientos: 
- A todos los simpatizantes, seguidores y, en especial, a los componentes de El Pou: Grup d'Estudis de la Vall d'Horta i la Muntanya Pelada.

A todo el personal y dirección de Cementiris de Barcelona por las facilidades brindadas para poder realizar esta visita y dar a conocer la historia y el arte funerario que guarda el cementiri d`Horta. Y animar a todos para seguir: recuperando, rehabilitando, conservando y protegiendo este importante patrimonio de la antigua villa de Horta. 

Cómo visitar los cementerios históricos de Barcelona:
. Cementiris de Barcelona organiza, los domingos por la mañana, visitas guiadas gratuitas a los cementerios de Poblenou y Montjuïc. Más información en su página web, sección: “espai cultural”. 

- Si decides visitar los cementerios de nuestra ciudad por tu cuenta recuerda seguir la normativa vigente y las indicaciones de los empleados. Guardar el comportamiento y respeto apropiado dentro del recinto.

- Para hacer fotografías has de solicitar un permiso y, recuerda: nunca debes fotografiar personas físicas, inscripciones de las lápidas, ceremonias o trabajos que se estén realizando. Algunas fotografías y filmaciones requieren de permisos especiales.
En esta dirección tenéis todos los medios de contacto para pedir más información al respecto: http://www.cbsa.cat/contacte/

4 comentarios:

  1. que bien poder descubrir los rincones de nuestra ciudad y/o barrios.... a la proxima no fallará ;)

    un abrazo amigo!

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  2. Un recorrido muy interesante.
    Esta vez no pude asistir. Estaba en Tenerife.
    Espero poder ir a la próxima.
    Buen verano!

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    Respuestas
    1. Te habría gustado la ruta, espero que se repita para todos los que no han podido venir en esta ocasión. Saludos!

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