miércoles, 25 de septiembre de 2013

El monumento de la Plaça Catalunya a Francesc Macià.

Es intolerable que no se hagan cumplir y respetar las normativas vigentes cuando hay eventos multitudinarios. Parece que "todo vale" durante esos días. ... Las ordenanzas Municipales regulan los deberes del ciudadano son la herramienta principal en la lucha contra las actitudes negligentes e irresponsables de los ciudadanos, bien por desconocimiento o por actitudes poco respetuosas, que van contra la convivencia. Si miramos a uno y otro lado vemos incivismo y desprecio a las normativas por todas partes, porque total "estamos de fiesta". Estas muestras de falta de educación nos deberían de avergonzar. Como sociedad avanzada hay que ser respetuosa con el entorno en el que nos desenvolvemos, da lo mismo que sea nuestro lugar de vacaciones o residencia habitual el respeto a las normas debería ser el mismo durante todos los días del año. Parece que vivimos en el país del "todo vale", y el todo se justifica porque es fiesta.


Tampoco se trata de poner vigilancia personalizada sobre cada individuo pero no iría nada mal de vez en cuando una buena sanción, escarmiento" o reprimenda para recordar a los infractores que no están permitidas ciertas cosas. La mala conducta de una minoría crea un perjuicio colectivo y las normativas deberían estar por encima de todo acto reprobable.
No importa la situación ni el grado de diversión que se consigue "relajando" la legalidad. 
¿Qué tipo de sociedad estamos construyendo para el futuro?. 

Un grupo de niños escala el monumento a Francesc Macià de la Plaça Catalunya mientras un adulto toma fotos con su móvil.


El Monumento a Francesc Macià se encuentra en la céntrica Plaza de Cataluña de Barcelona. El pedestal representa la historia de Cataluña, mientras que la escalera invertida e inacabada simboliza el futuro del país, que se va construyendo día a día, peldaño a peldaño.

En otro orden de cosas...
El piromusical ha vuelto a ser el último acto popular de las fiestas de la Mercè de Barcelona. Al terminar el gran espectáculo piromusical, la Gran Via de les Corts Catalanes, una de las vías más importantes de la ciudad, se ha convertido en un circuito de carreras de motos, algunas de gran cilindrada corrían a toda velocidad con mucha ventaja pero otras de menor potencia tampoco se quedaban muy atrás dando gas al máximo como si de llegar el primero al siguiente semáforo se tratará de una competición.

La verdad es que no comprendo porque la gente se comporta de esta manera cuando terminan estos eventos multitudinarios. Algunos conductores vulneran las normas de circulación y pierden totalmente el sentido del riesgo poniendo en peligro su vida y la de otros, y lo más grave es que muchos lo hacen conscientemente sabiendo que incumplen el código de circulación no respetando el tiempo en los semaforos, las señales, ni la velocidad máxima permitida.
  
El Piromusical cierra con fuego, luces y música la Mercè, la fiesta grande de Barcelona. 

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