viernes, 9 de noviembre de 2012

Una Catalunya en petit, en Sant Andreu -Barcelona-


A Sant Andreu,al carrer de'n Grau, 41-43 Isidre Castells, un veí hi va construir durant vint anys un insòlit «museu» amb reproduccions de monuments catalans.

En Sant Andreu, carrer Grau, 41-43 Isidre Castells, un vecino construyó durante veinte años un insólito «museo» con reproducciones de monumentos catalanes.

Se llamaba Isidre Castells, nació en Mollet hace 83 años y vivia en el barrio de Sant Andreu. Lo menos que puede decirse de él es que no tuvo una vida fácil. A los 17 años le enrolaron en la quinta del Biberón y le tocó combatir en el frente de Balaguer y en la batalla del Ebro con el ejército republicano. Lo pasó muy mal con los combates y con el tifus que cogió después de beber el agua encharcada de los surcos que dejaban los carros.

Al final de la guerra fue internado en un campo de concentración en Horta, donde volvió a pasarlo muy mal. Cuando por fin quedó libre, se encontró con que no tenía "ni madre, ni padre ni casa". Tenía que reinvertarse su vida, y para ello se fue a vivir a Sant Andreu y encontró trabajó en la fábrica Vila del Clot, en el ram de l'aigua. Durante muchos años completó sus ingresos haciendo de pintor a domicilio los fines de semana. "Cuando me jubilé", explicaba en la entrevista en El Pais -2 de septiembre de 2003- , "no me gustaba ir a los bares, sino que prefería quedarme en casa. Tenía que hacer algo y el resultado fue esa Cataluña en miniatura que he construido en el jardín de casa. Yo me entretengo mientras lo hago, y a la gente le gusta".


La Catalunya en petit de Isidre Castells se encuentra en la calle de Grau del barrio de Sant Andreu, en un apacible callejón de casas bajas, sin coches ni humos, que trae a la memoria recuerdos del pueblo que fue este popular barrio antes de ser engullido por la gran ciudad. Cada casa tiene enfrente, al otro lado de la calle, un pequeño jardín que antaño fue un huerto con un pozo. Cada vecino lo ha rediseñado a su manera: algunos han plantado árboles de sombra, otros lo han habilitado como cobertizo y hay quien insiste en mantener un huerto que ya tiene mucho de urbano. Isidre Castells empezó hace 20 años a convertirlo en escenario de su Catalunya en petit.


Todo empezó porque Castells quería sacar unas malas hierbas del jardín y pensó que estaría bien echarle un poco de cemento. Después se le ocurrió lo de construir edificios famosos de Cataluña en pequeño y hacer una especie de miniparque temático. Con arena, portland y mucha paciencia, empezó a fabricar sus maquetas y las recubrió con trencadís, al estilo de Gaudí. Allí pueden verse ahora, en un jardín mínimo, las reproducciones en pequeño de Sant Jordi, patrón de Catalunya, la Sagrada Familia, de Montserrat, de la Pedrera, del Arco de Triunfo, de la Moreneta, de la Vall de Boí, de la fuente de Canaletes, del Tibidabo, del hospital de Sant Pau, del monasterio de Ripoll, del castillo de Peralada, del pueblo de Pals, de Lloret, dels castellers, de la sardana... y un larguísimo etcétera, hasta completar cerca de cien monumentos representativos de Cataluña.

Escoltándolos, en las paredes, están los escudos del Barça, del Sant Andreu, de Mollet, de Barcelona... y una serie de arcos, algunos recubiertos de conchas, sobre los que se posan los pájaros de piedra hechos también por Isidre Castells.

Sirva, modestamente de mi parte, este artículo para dedicar un pequeño homenaje a Isidre Castells y su obra.